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Acuario jefe

-...Cuales son las cosas que recuerdas mejor
-se animó a preguntar Alicia-.

-Pues, las que sucedieron
después de la semana próxima.

Antes que nada, asegúrate. ¿Estás seguro de que cumple años a fines de enero o a principios de febrero? ¿No tienes la menor duda de que tu jefe es Acuario? Los ejecutivos regidos por Urano son tan raros como un panda albino. Si tu jefe es uno de ellos, no será fácil que puedas vendérselo al zoológico, pero de todas maneras considéralo una pieza de colección. Algún día puede ser sumamente valioso.

Te digo en serio que el Acuario típico preferiría casi morirse de hambre a la habitual rutina oficinesca de nueve a cinco. A la mayoría de los de su signo les disgusta tomar decisiones, se sienten incómodos dando órdenes, no tienen ningún deseo especial de dirigir a nadie y son totalmente incompatibles con la rigidez de las reuniones del Consejo de Administración, por no hablar de la rigidez de los vicepresidentes. Esto no significa que como jefes no sean competentes; Urano está lleno de sorpresas, y el totalmente inepto jefe Acuario que termina siendo absolutamente indispensable es una de ellas.

Cuando un espécimen de Acuario va a parar a un cargo ejecutivo, con el lastre de todas las condiciones negativas que hemos detallado mas arriba, se limita a sacar de su bolsa un par de trucos nuevos. Es posible que sea distraído y olvidadizo, excéntrico e impredecible, a ratos tímido y después audaz, pero tras esos ojos extraños y un poco ausentes, por debajo de la actitud desapegada y distante hay una mente que parece una trampa para cazar osos. Agrégales una afinadísima cualidad de percepción intuitiva que te hace pensar que llevará en el bolsillo una bola de cristal. Echa en la mezcla su inquietante capacidad para analizar, disecar y sopesar los hechos con una penetración tan aguda como el filo de una navaja y -para que no falte nada- su seguro instinto que le lleva a hacerse amigo de todo el mundo, desde el cadete de la oficina hasta el cliente más importante de la empresa. Sazónalo con su amplia visión liberal que se extiende hasta muy adentro del mañana y que abarca la imagen en toda su magnitud mientras otros se pierden en los detalles, y comprenderás exactamente lo que quiero decir cuando hablo de sorpresas. Por poco apto que sea el Acuario promedio para el puesto de ejecutivo, se desempeña en el cargo con tanta naturalidad como si hubiera nacido para él, lo que decididamente no es el caso.

También está la otra cara de la moneda. Es posible que te presente como: <<Mi secretaria, la señorita... eee... ee... la señorita... uuu... ¿cómo se llama usted?>>. También puede ser de lo más irritante cuando planea programas complicados a tus espaldas para abrumarte con ellos en el último momento. Y apostaría a que te has sublevado contra su frustrante costumbre de darte un trabajo completamente nuevo e inesperado, omitiendo alegremente darte la más mínima explicación del cambio. Pero confiesa también que en conjunto resulta bastante encantador, ¿no? Como la mayoría de los Acuario, una vez que uno se habitúa a sus rarezas, cambios súbitos y sorpresas inesperadas. Y a sus opiniones inamovibles, podría agregar, una vez que han llegado a una decisión.

Yo, en tu lugar, no pediría un préstamo en dinero a un jefe Acuario. Si es un exponente típico del signo, no simpatiza con la gente que gasta más de lo que gana. Claro que hay Acuarios que tienen viviendas cómodas y suntuosas, pero la mayor parte de ellos son muy capaces de vivir en una precaria habitación, mientras pasan veinte horas diarias luchando por conseguir mejores alojamientos para los pobres. En cuanto a los ascensos, no será impulsivo para concederlos, pero tampoco se mostrará mezquino. Con tu jefe Acuario tendrás aproximadamente lo que te merezcas, ni mas ni menos, pero puede ser muy generoso cuando piensa que alguien ha hecho una tarea mucho mejor de lo que su deber se lo imponía. No te confundas: esperará de ti lo mejor; lo mejor de lo mejor. Y si das menos, corres el riesgo de que te despida, con bondad y cortesía, pero también con firmeza. Sin más ni más. Un Acuario no encuentra justificación para la gente que holgazanea o que a cambio de un día de paga da medio día de trabajo. Para él eso es una forma de deshonestidad, defecto que odia aproximadamente en la misma medida que un gato odia el agua.

Con respecto a tu vida personal, el jefe Acuario no tiene el mas remoto deseo de juzgarte ni de aconsejarte. Tendrá, sin embargo, el deseo de estar al tanto, y es posible que te resulte difícil eludir su penetrante curiosidad en lo que se refiere a tus asuntos privados. Pero a él puedes contarle absolutamente cualquier cosa sin temor de que se escandalice. No hay nada que le escandalice; es el mejor estudioso de la naturaleza humana que hay en el zodiaco, y jamás te mirará con desdén (como tampoco con admiración). Por lo que a él se refiere, tus vicios y tus virtudes se funden en un diseño interesante y colorido. En su amplitud de criterio entra todo, sin que nada pueda afectar la opinión que tiene de ti. El borracho del pueblo y el adolescente lleno de risitas tontas son para él tan amigos como el rector de la universidad local y el senador del Estado. Si es un auténtico Acuario, puedes estar seguro de que no encontrarás en él, prejuicio ni discriminación. En otras palabras, que estás en peligro de que te despida si te encuentra robando sellos de correo o escondiendo en tu escritorio un informe sin terminar; pero si descubre que eres bígamo, que tu padre ha estado dos veces en prisión, que tu hijo fuma grifa o tu mujer practica yoga en la parte de atrás de la casa sin mas ropa que la que traía al nacer, se encogerá de hombros, pensando que al fin es tu vida, y muy probablemente te defenderá de que te critiquen. Al jefe Acuario no le importará un rábano que seas políticamente conservador y pegues un retrato de Calvin Coolidge junto a la imagen de Franklin Roosevelt que colgó él. No se le moverá un pelo cuando se entere que después de la última fiesta en la oficina tuvieron que cargarte en un taxi. Basta con que no le estafes, no le mientas y -no lo permita el cielo- no quebrantes la palabra que le diste. Cuando se trata de promesas, la ética y todas esas cosas, se acabó la amplitud mental.

A diferencia del jefe Aries o Leo, no desperdiciará energía procurando convencerte de que te equivocas al votar por ese hombre, salir con esa chica o ponerte esa corbata. Y, a diferencia de Cáncer, Capricornio o Libra, no intentará recurrir a insinuaciones y estrategias persuasivas para que cambies tu punto de vista. Vive tu vida como se te ocurra, que con él no hará sino aumentar tu crédito el tener tus propias opiniones. Por otra parte, tampoco intentes nunca dictarle a él su código personal. No demostrará enojo alguno, y es probable que no lo sienta. Hasta puede ser que sonría y haga pensativos gestos de asentimiento, con esa mirada remota en los ojos, pero es como si le estuvieras hablando a la pared. Él escucha a casi todo el mundo, pero escucha; nada más.

Aunque se forme su propio código ético y se atenga a su personal opinión en lo referente a su vida privada, las decisiones comerciales son otra cosa. Es muy probable, si se trata de un Acuario típico, que pida a todo el mundo su opinión sobre los procedimientos que proyecta... e incluso, a veces, que pida a un subordinado que tome la decisión definitiva. Hay método en su locura, y no es el mismo que con el indeciso Libra. Acuario no intenta pasarte la patata que quema. Disfruta al recostarse en su asiento con aire de <<yo ya te lo había dicho>> cuando la decisión que tú tomaste (y que contrariaba su intuición, aguda y precisa) se desinfla como un souffle... pero lo hace para darte una lección. Eso tienes que tenerlo presente. Por lo general, los jefes Acuario están dispuestos a darte toda la soga que necesites para ahorcarte, y unos cuantos metros más, si se lo pides. Tienes suerte si, aunque sólo sea una vez, te explica con exactitud por que piensa que equivocaste el camino. Y cuando lo haya hecho -lo que es bastante excepcional- no te lo explicará por segunda vez, conque aprovecha la primera. Si no lo entiendes con claridad, te saldrá con algún confuso galimatías para recordarte que prestes atención a lo que él dice.

Acuario espera que seas capaz de afinar tus antenas y captar del aire cualquier cosa que se te haya escapado; no se da cuenta de que otras personas no tienen el don uraniano de absorber información de lo que dicen tres personas hablando todas juntas, al mismo tiempo que pela una naranja, marca un numero telefónico y recorre una pila de informes de la oficina.

Con un ejecutivo Acuario, no te aferres demasiado a tus costumbres: es posible que alguna mañana llegues y te enteres de que tu despacho ha sido trasladado a otro piso y de que él se olvidó de decírtelo. Donde está este hombre, siempre hay cambio en el aire. Es posible que pases por la perturbadora experiencia de verle un día entrar como una tromba, con una gran sonrisa cálida y amistosa, y arrojar por la ventana todo tu equipo... el que se viene usando en la oficina desde la guerra civil. En su lugar hará aparecer un método nuevo, más rápido y con menos detalles engorrosos. ¿Cómo dices, que no puedes adaptarte con tanta rapidez? ¿Qué necesitarás por lo menos seis meses para hacer el cambio y que por el momento el nuevo sistema es griego para ti? Eso, él no lo puede entender; si para él es perfectamente claro. Pero no te preocupes, que ya llegarás. Él te esperará; tiene paciencia.

Y seguro que la tiene. Aunque la mentalidad normal regida por Urano puede estar, por debajo de la superficie, llena de nerviosa curiosidad, generalmente Acuario se toma las cosas con bastante calma y da una imagen de tranquila y meditada deliberación. Observarás que he dicho generalmente. Claro que no hay que olvidar aquella vez en que salió literalmente corriendo de la oficina para ver pasar aquellos seis camiones de bomberos, la carrera de tortugas con tortugas verdaderas que organizó sobre su alfombra, y el día que hizo poner un televisor en miniatura sobre cada escritorio, durante las olimpiadas. Y seguro que hubo una mañana que la tomó con el conmutador, por ver cómo era, nada mas, y mezcló todas las comunicaciones, desconectó todas las llamadas, empezó a hablar por casualidad, en una línea cruzada, con un ejecutivo de una red de televisión y cerró con él una operación de medio millón de dó1ares... y cuando 11egó el momento de firmar el contrato se había olvidado de cómo se llamaba el hombre. Pero normalmente es plácido y controlado; un poco excéntrico de vez en cuando: todos los meses hace cambiar de lugar el enfriador de agua de modo que nadie lo encuentra, y le gusta cambiar sin previo aviso el día de descanso semanal. Pero, ¿que son unos pocos engorros menores cuando estás trabajando con un jefe que se siente auténticamente fascinado por el libro que estás escribiendo, sobre el jazz en Kansas City? ¿Y cómo puedes estar enojado con un jefe a quien no le importa que el contable se deje crecer la barba, su secretaria vaya a trabajar con botas de piel blanca de tacones dorados y que el nuevo empleado del archivo deje la bicicleta en la sala de recepción?

Un día puede hablar hasta insensibilizarte los oídos, y al siguiente se recluirá por una semana en su despacho, haciendo caso omiso del personal, los clientes y los proveedores, sumido en sus pensamientos solitarios. Está llevando descanso a su alma, y esos periodos de retiro son necesarios para él. Independientemente del tiempo que haga que estás en la empresa, él te considerará su amigo. Hasta tiene buenos amigos en la competencia. No importa lo que diga el membrete del papel de la compañía: el verdadero negocio de tu jefe Acuario es la amistad. No hace mucho alguien dijo: <<A mí que me den de nuevo el ejecutivo individualista de los viejos tiempos, con manchas de grasa en la corbata, que conseguía que las cosas se hicieran sin llamar a una reunión de comisión para cada detalle>>. Sin duda, el pobre hombre sufría un ataque de nostalgia por algún jefe Acuario que tuvo hace muchos años.

Aquellos de mis lectores que trabajen con un hombre de Urano no tendrán probablemente el habitual problema de que la mujer del jefe se deje caer inesperadamente cuando todo está hecho un desorden porque los pintores están desarmando la sala de recepción. La señora tendrá suerte si sabe dónde trabaja su marido, no hablemos ya de si le ha dado permiso para hacerle una visita. Los hombres Acuario no confían todas sus actividades a sus mujeres. Hace un tiempo yo vivía junto a un ejecutivo que cumplía años en febrero, y que una vez no comunicó a su esposa que tenía que hacer un viaje de negocios a Europa hasta que no estuvo allí y se dio cuenta de que no tenía camisas limpias. (Eso le molestó bastante, y así se lo dijo cuando la telefoneó desde Londres. Al fin y al cabo, era culpa de ella, que debería haber pensado que el tendría que hacer un viaje. Es gracioso cómo estuviste recordando todas las peculiaridades de tu ejecutivo Acuario la semana pasada, mientras lo veías recibir del alcalde el título de Hombre del Año, en ese gran banquete de gala. Cuando acababas de llegar a la conclusión de que, pese a sus actitudes impredecibles y a sus hábitos chiflados, es en realidad uno de los jefes mas distinguidos que uno puede tener, miraste casualmente bajo la mesa... y viste sus pies, moviéndose con impaciencia sobre la alfombra, con impecables zapatos negros, y con un calcetín azul y otro amarillo.

 




acuario jefe y empleado



 
 

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