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Quiromancia. Las lineas de la mano, Quiromancia. Los Dedos, Quiromancia. Los montes de la palma de la mano

 

Quiromancia ¿que es? ¿De donde vienen?

 Hay cuatro palabras clave relativas a la mano y su significado, y que forman las llamadas quirociencias, las ciencias de la mano. La más conocida es, evidentemente, quiromancia. Procedente del griego (keir, mano, y manteia, adivinación), designa la lectura, a través de las líneas y signos que aparecen en la palma de la mano, del pasado, presente y futuro del propietario de esa mano.La quirología, por su parte (del griego keir, mano, y logos, entender), tiene una curiosa historia.

Originalmente era considerada tan sólo como el arte de hablar y hacerse entender con las manos: en otras palabras, el lenguaje de los sordos o de aquellos que no querían ser oídos por los demás. Sin embargo, aunque manteniendo aún este significado, lo ha ampliado, hasta el punto de que hoy se entiende por quirología el estudio en general de la mano, desde un punto de vista quiromántico, para extraer de ella sus distintos significados ocultos
Según muchos autores, quirología y quiromancia son hoy prácticamente sinónimos; sin embargo, hay una diferencia fundamental entre las dos palabras: la quiro­logía se dedica al estudio de la mano per se, mientras que podríamos definir la quiromancia como el estudio práctico de la mano, con fines adivinatorios.

La tercera palabra, la quirognomía (del grie­go kier, mano, y gnosis, conocimiento), es en realidad una parte de la quirología: se ocupa explícitamente del estudio analítico de las formas, características y dimensiones de la mano, a fin de extraer de ellas el carácter de su pro­pietario.

Finalmente, y a un nivel mucho menos conocido y más elevado, cabe citar la quirosofía, que, de un modo paralelo a la filosofía, se ocupa de interpretar la naturaleza mística o trascendente de la persona a través de las características peculiares de su mano.De dónde procede la quiromancia? Como todas las artes adivinatorias, su historia viene de muy antiguo, y sus orígenes se emparentan con los de la astronomía y las matemáticas. Se tienen indicios de que la quiromancia se practicaba ya en la India, Mesopotamia, Egipto, China e In­dia, e incluso entre las poblaciones de la Améri­ca precolombina. Sin embargo, la quiromancia antigua era más bien quirosófica: su finalidad no era adivinar el futuro, sino que había en ella un componente místico, y muchas veces también curativo. En el Vasishtha, un antiguo texto védico que data de 2000 años a.C., se menciona ya este arte, que era «muy difundido y respetado». La propia Biblia la cita también: «Ello será como señal sobre tu mano y como memorial ante tus ojos, para que la ley de Yahvé sea en tu boca, porque con mano fuerte te ha sacado Yahvé de Egipto» (Éxodo, 13-9); «En la mano de toda la humanidad pone [Yahvé] un sello, de suerte que todos los hombres conozcan su obra» (Job, 37-7). En China se han hallado textos quirománticos anteriores al siglo IV a.C., que parecen hacer referencia a otros muy anteriores aún, desgraciadamente perdidos.

El origen de la quiromancia es pues oriental. Llegó a Europa a través de la Grecia clásica y sus contactos con Oriente y sobre todo con Egip­to, como atestiguan algunos textos de Aristóteles y otros contemporáneos suyos. En ese punto se inició su vertiente adivinatoria, puesto que los griegos mostraban una gran inclinación a todo lo oracular. De ahí, el conocimiento pasó a Roma, que bebió abundantemente en las fuentes griegas.

La descomposición del imperio romano trajo consigo la decadencia de todo el esplendor alcanzado por las civilizaciones antiguas, dando paso a la tenebrosidad de las edades oscuras. Durante la Edad Media, los gitanos, ese extraño pueblo de origen incierto que se extendió en su vagabundear por toda Europa, fueron prácticamente los únicos que mantuvieron encendida la llama de la quiromancia, junto con la de otras artes tan secretas como prohibidas por la estricta e intolerante iglesia Católica de la época. Evidentemente, eso trajo consigo una profunda degradación de la antigua ciencia, que perdió buena parte, por no decir la totalidad, de su naturaleza mística y filosófica, convirtiéndose en un mero instrumento de adivinación.

Habría que esperar a los siglos XIV-XV para ver el renacer de la quirología. El primer texto impreso de quiromancia que se conserva fue publicado en 1475, aunque se supone que fue escrito algunas décadas antes: el Die Kunst Chiromantie, de Johann Hortlich. A partir de entonces, el interés por esa disciplina fue creciendo paulatinamente, no sólo a nivel esotérico, sino también y sobre todo a nivel científico. Aparecen obras de quiro­mancia que tratan de sus aspectos filosóficos, medicinales y adivinatorios. El Renacimiento, con su interés hacia todo lo nuevo y sorprendente, se ocupa profusamente de ella, e incluso la imprenta del Vaticano traduce un antiguo texto griego sobre el tema. Los grandes ocultistas, como Heinrich Cornelius Agrippa y su contemporáneo Paracelso, se ocupan de ella también. En la corte francesa la quiromancia se pone de moda, e incluso Napoleón tiene a su servicio una famosa quiromántica, Marie-Anne le Normand.

En el siglo XIX la quirología adquiere carta de dignidad, al empezar a ser estudiada desde un punto de vista cientifíco. Casimir D'Arpentigny, que fue oficial del ejército de Napoleón, es la figura más sobresaliente de esta época, y es considerado como el creador de la quirognomía; su obra “Les mysteres de la main”, aparecida en 1859 con un enorme éxito de público, sienta las bases de la quirología como ciencia.

A partir de entonces, el desarrollo moderno de la quiromancia ha seguido dos caminos distintos y paralelos: por un lado, la quiromancia «mística» y adivinatoria; por el otro, la quirología o quiromancia «científica». De la quirología se derivó, gracias a los trabajos pioneros de Sir Francis Galton, el estudio de las huellas dactilares, hoy de amplísimo uso en todo el mundo. El doctor William Behan sentó las bases de la aplicación de la quirología en medicina. La doctora Charlotte Wolff hizo lo mismo con la psicología. En la actualidad, la quiromancia es utilizada no sólo para leer la personalidad y el futuro de una persona, sino también como apoyo para diagnósticos médicos, localización de traumas psiquiátricos, etc
 

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