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PERSONALIDAD DE EL DRAGON

EL AÑO DEL DRAGÓN

Una compensación magnífica del año reconstructivo del Conejo. Arrojaremos a los cuatro vientos toda cautela y nos arremangaremos para emprender toda clase de proyectos grandiosos, euforizantes, colosales, superambiciosos y atrevidos. El espíritu indomable del Dragón lo inflará todo a dimensiones mayores que las normales. De algún modo, nos sentiremos bullentes de energías sobrantes, y será prudente no sobreestimarnos ni sobreestimar nuestro potencial, en este año tan combustible, en el que las cosas parecen mejores de lo que en realidad son.
Del lado bueno, será buena época para los negocios y para hacer u obtener dinero fácilmente. Es el momento para pedir un préstamo al banco. Los grandes gastos y la prodigalidad están a la orden del día. El poderoso Dragón se burla de los prudentes y los ahorrativos y se juega a todo o nada. Nos estimulará a pensar y actuar a lo grande, aunque pasemos así los límites de la cautela. Los orientales consideran que este año es auspicioso para casarse, tener hijos o iniciar una actividad nueva, pues la benevolencia del Dragón trae felicidad y buena suerte.
Sin embargo, ahora es también momento de moderar nuestro entusiasmo y de mirar dos veces antes de dar un salto, pues aunque el afortunado Dragón derrama sus bendiciones indiscriminadamente sobre todos, desaparece cuando liega la hora de pagar por nuestros errores. Por lo tanto, los éxitos, así como los fracasos, resultarán magnificados. El Dragón de Fuego (31 enero de 1976 a 17 febrero de 1977) es especialmente temido, ya que hace más estragos que los Dragones de los otros elementos. En el año del Dragón tanto la suerte como el desastre serán masivos. Es un año marcado por muchas sorpresas y por sucesos naturales violentos. En ei mundo entero habrá estallidos de mal genio, y todos nos montaremos alguna rebelión, real o imaginaria, contra las restricciones. La atmósfera cargada de electricidad que crea el poder del Dragón afectará a todos y cada uno de nosotros.

LA PERSONALIDAD DRAGÓN

El Dragón poderoso y magnífico del folklore mítico jamás deja de conmover y atraer la imaginación. Hay que decir, pues, que en los nacidos bajo este signo se encuentran algunas de sus cualidades mágicas, ilusorias o no.
El nativo del Dragón es magnánimo y está lleno de vitalidad y fuerza. Para él, la vida es un deslumbramiento de colores, y está constantemente en movimiento. Egoísta, excéntrico, dogmático. caprichoso o tremendamente exigente e irrazonable, sin embargo no le falta nunca un cortejo de admiradores. Orgulloso, aristocrático y muy directo, el nativo del Dragón establece sus ideales desde temprano en la vida, y exige de los demás normas de conducta y un nivel de perfección tan elevado como el que él se impone. En China, el Dragón simboliza al Emperador o al varón. Representa el poder, y de los nacidos en el año del dragón se dice que llevan los cuernos del destino. Un niño Dragón tenderá a asumir cargas o responsabilidades importantes, aunque sea el menor de la familia. Y es frecuente que los niños mayorcitos de este signo sean capaces de educar a sus hermanos menores con más autoridad que los padres.
El Dragón es un verdadero almacén de energía. Su impetuosidad, ansiedad y su celo casi religioso pueden arder como el fuego que, según la fábula, arroja el Dragón por la boca. Tiene la potencialidad necesaria para realizar grandes cosas, y está bien, porque le gusta actuar en gran escala. Sin embargo, a menos que contenga sus entusiasmos prematuros, puede terminar quemándose y convertido en una nubecilla de humo. De todos los signos es el más propenso al fanatismo. Sea lo que fuere lo que el Dragón haga, bueno o malo, siempre llegará a ocupar los titulares. Los chinos lo llaman el guardián del poder y la riqueza. Es, ciertamente, un buen signo para quienes pertenecen a él, pero también es el que más se inclina a la megalomanía. Oponérsele es difícil y a veces imposible, porque el poderoso Dragón tiende a intimidar a quienes se atreven a desafiarlo. Un Dragón enojado y rechazado puede ser, ante tu puerta, como el gran lobo malo: gruñirá y resoplará hasta que te eche la casa abajo.
Pero, pese a su temperamento fuerte y a su tendencia dogmática, el Dragón puede mostrarse filial y afectuoso. Las diferencias que pueda tener con su familia quedarán olvidadas o postergadas cuando ellos necesiten su ayuda. El Dragón puede dejar de lado sus resentimientos domésticos y prestar su colaboración rápidamente y con generosidad. Sin embargo, la familia también puede estar segura de que, una vez superada la crisis, recibirá de él una severa reprimenda. Y el Dragón rara vez mide sus palabras: da sus opiniones como Edictos Imperiales. Aunque pueda entusiasmarse hablando de las virtudes de la libertad de expresión y de la democracia, no se lo creas: él se siente por encima de la ley y no siempre vive de acuerdo con lo que predica.
Mostrarse cortés, afectuoso y dulce puede ser un esfuerzo terrible para el Dragón, que tiende más bien a ser áspero, rudo. Y desconsiderado cuando se lo provoca. Pero no intentes pagarle con la misma moneda, porque no te dará resultado, a menos que tú también seas Dragón y estés dispuesto a librar batalla. Entonces, ya podemos sentarnos todos a mirar el espléndido despliegue de fuegos de artificio que harán que las celebraciones de cualquier fiesta patria parezcan las velitas de un bizcocho de cumpleaños.
Pese a sus volcánicas emociones, del Dragón no puede decirse que sea sentimental, sensible ni muy romántico. El amor y la adulación son algo que da por sentado: los tiene por derecho propio. Pero, así como puede ser terco, irracional y despótico cuando se irrita, el Dragón puede perdonarte tan pronto como pasa el estallido. Y, como se supone que hay reciprocidad, espera que tú también le perdones sus errores. Es posible que a veces ni siquiera se disculpe, y aunque eso puede parecer insensibilidad, se trata de que en realidad él no tiene tiempo para dar explicaciones ni preocuparse por resentimientos y bagatelas; lo que quiere es seguir con su trabajo.
Si bien puede ser fuerte y decidido, el Dragón no es astuto ni insidioso. Rehuye la adaptabilidad fácil y las negociaciones engañosas. Si la contienda hubiera de decidirse solamente por la fuerza, el Dragón la ganaría sin levantar una mano; pero suele ser en exceso confiado, atrevido y propenso a dejarse engañar por sus maravillosas visiones, con lo que deja de prestar atención a posibles jugadas o conjuras disimuladas capaces de hacerle perder pie. En vez de olfatear qué es lo que se trama, prefiere arrojarse a la batalla, y con frecuencia se niega a retirarse aunque enfrente una desventaja abrumadora. Demasiado orgulloso, desdeña pedir ayuda; demasiado seguro de sí, es raro que mantenga nada en reserva. Demasiado empeñado en avanzar, se olvida de protegerse la retaguardia y los flancos. Demasiado recto, se niega a mentir. Además, es incapaz de interpretar las insinuaciones sutiles y generalmente no llega a detectar la intención maligna y subversiva de sus enemigos.
Para el nativo de este signo es esencial tener un propósito o misión especial en la vida. Para él. andar dando vueltas por ahí, sin nada qué hacer, no es sano, simplemente. Necesita tener siempre una causa por la cual luchar, una meta para alcanzar, un entuerto para enderezar. Si no. ¿cómo podría mantener ardiendo su fuego interior? Sin sus acariciados proyectos, reuniones y planes más o menos imposibles, el Dragón es como una locomotora sin combustible. Pierde presión y se vuelve indiferente y opaco.
El Dragón tiene la misma afinidad con el éxito que la Serpiente, pero como expresa más abiertamente sus opiniones y sus fracasos tienen más tendencia a poner en juego alguna forma de ejercitación física, por lo común se ahorra profundos problemas psicológicos. Como es un hacedor, emprenderá cruzadas unipersonales. encabezará manifestaciones, escribirá cartas a los periódicos o reunirá un millón de firmas para un petitorio. Este método de vomitar fuego y azufre lo libera eficazmente de cualquier neurosis que de otra manera podría afectarlo.
La mujer Dragón es la Gran Dama del ciclo. Será sufragista y creerá en la igualdad de derechos para las mujeres. La discriminación y la duplicidad de normas se contarán entre las cosas que más la apasionen. Lo que un hombre pueda hacer, ella puede probablemente hacerlo mejor. Nunca la subestimes, porque te ganará en tu propio campo, o por lo menos morirá intentándolo. Jamás se quedará esperando ociosamente su destino. Es con mujeres como ella con quienes se levantan los imperios; las matriarcas de antaño. Si provocas su enojo, el cielo se desplomará.
A decir verdad, la mujer Dragón es una persona de quien no hay que esperar necedades, y eso se notará en la forma en que se viste. Lo que más le gusta es la ropa práctica y funcional; nada de volantes, lacitos, botones y moños, sino un mínimo de complicaciones. Ropa que se pueda quitar y poner fácilmente y que le ofrezca un máximo de libertad de movimientos: esa será su elección. porque odia las restricciones y limitaciones. De hecho, incluso es posible que secretamente prefiera un uniforme, si tiene inclinaciones militares o institucionales. Así, almidonada, pulcra y estupendamente eficiente, podrá irse a trabajar todos los días sin tener el problema de decidir qué se pone.
Una muchacha Dragón rara vez se adornará en exceso. Su brillo está en su mente, y se hará notar sin acicalamiento alguno. La autoestima alcanza niveles muy altos en todos los Dragones, y como a una deidad, aunque se dé sus aires. Simplemente, espera que la respeten, y hará todo lo que esté a su alcance para conseguirlo. La mujer Dragón está totalmente emancipada, de manera que no llegarás a ninguna parte con tácticas de fuerza. Y más vale que te resignes, porque ella tendrá la última palabra. Aunque sus defectos son tan numerosos como sus virtudes, el brillo del Dragón alcanza a todas partes. No es mezquino ni vacila en hacer favores. Quizá gruña bastante, pero no puede resistirse a ayudar a los necesitados o a acudir en rescate de quien lo necesite, y no necesariamente porque en verdad se compadezca o se preocupe; lo más frecuente es que el Dragón ayude porque tiene un profundo sentimiento del deber hacia todos.
Siempre tendrá, de algún modo, un aporte notable para hacer. Puedes contar con su apoyo, porque el Dragón no te abandonará si puede evitarlo, y agotará todos sus recursos antes de darse por vencido. Extravertido y amante de la naturaleza, el nativo de este signo será deportista activo, viajero constante y conversador excelente. Tiene elementos de estupendo vendedor, y él y su grupo de leales seguidores andarán siempre promoviendo algo.
Las condiciones atmosféricas en el momento de su nacimiento afectarán muchísimo la vida del Dragón. Un niño nacido durante una tormenta llevará una vida tempestuosa e incierta, plagada de peligros y experiencias espectaculares. Un Dragón nacido un día en que el mar (su hogar ancestral) y los cielos estén calmos tendrá una existencia protegida y será de naturaleza más amistosa. El que haya nacido bajo este signo se casará joven, o bien preferirá seguir soltero. Puede ser feliz llevando una vida solitaria. porque su trabajo y su carrera lo mantendrán ocupado, y será raro que le falten amigos o admiradores que le hagan compañía. El Dragón no es derrochador, pero tampoco es avaro. Generoso con el dinero, nunca está demasiado preocupado por su saldo en el banco, a menos que tenga alguna combinación fuerte con signos orientados hacia el dinero. Como persona, es sumamente positiva. Nunca estará demasiado tiempo deprimido, y aunque tenga un ataque grave de murria, saldrá de él mucho más rápidamente que cualquiera. Su optimismo desafía razón y sinrazón.
Para ser un signo que jamás acepta la derrota, el Dragón se constituye para sí mismo en la peor oposición. Cuando está con vencido de que tiene razón, se precipitará de cabeza en una situación desastrosa. ¿Lo llamaremos pomposo y autodestructivo? En realidad no lo es. Es simplemente una persona que debe llevar a término sus planes, sin pensar en las consecuencias. Después de todo, lo pusieron sobre la Tierra para llevar las normas a alturas superlativas, y cuanto más intenta uno cambiar su línea de acción o apartarlo de dificultades, más obstinado se vuelve. Está a la altura de su reputación de ser quien asume el liderazgo, incluso cuando hacerlo es más desagradable.
Pese a todo, el Dragón será una persona abierta, en quien se puede leer como en un libro. Le es difícil fingir emociones que no siente, y rara vez se molesta siquiera en intentarlo. Tampoco es reservado y no puede guardar demasiado tiempo una confidencia. Aun cuando jure que no dirá una palabra de algo, puedes estar seguro de que se le escapará cuando se enoje y empiecen a volar las chispas. ¿Dices que te prometió guardar un secreto? ¿Qué secreto? ¿Cómo puedes fastidiarlo con algo tan trivial en semejantes momentos?
Sus sentimientos son auténticos y salen siempre directamente de su corazón. Cuando te declare su amor, puedes estar absolutamente seguro de que es sincero. Si llega a pertenecer a la variedad más áspera de los Dragones. podría ser demasiado abrasivo. Sus modales bruscos y directos, y su indiferencia, pueden crearle antagonismos. Pero, hablando en general, lo que inspira es acción. Necesita ocuparse personalmente de las cosas que quiere ver hechas inmediatamente; no le basta escribir o hablar por teléfono. Su presencia y su magnetismo harán que la gente adhiera a su manera de pensar. El Dragón motiva a todos los que entran en contacto con él. El, a su vez, no necesita motivación, ya que es más que capaz de generar su propio impulso.
Jamás se te hará difícil depositar tu confianza en el sincero Dragón. Es raro que vacile, retroceda o rehuya la responsabilidad. Poco -o nada- duda de sí mismo. Con su natural espíritu de avanzada, sus intentos serán éxitos estupendos o increíbles ejercicios de ineficacia. Él tiene que ir exactamente hasta el borde del precipicio, para verlo con sus propios ojos. Conten el aliento, cruza los dedos, y ruega que tenga bien los frenos. Creo que Frank Sinatra, que es Dragón, resumió precisamente. en su canción My Way [Mi camino] la forma en que funcionan los de su signo.
Entre todos los signos animales, el Dragón se sentirá más atraído por el irresistible Mono. También a éste le fascinará la majestad del Dragón, y juntos harán un equipo invencible. La unión Dragón-Rata será también una combinación ganadora, porque la Rata es astuta allí donde el Dragón es fuerte. Juntos pueden hacer grandes cosas. Igualmente, el Dragón hará buena pareja con la calma y venerable Serpiente, cuya sabiduría puede poner coto a los excesos del Dragón. El Tigre, el Gallo, el Caballo, la Oveja, el Conejo y el Jabalí buscarán al Dragón por su belleza y su fuerza. Dos Dragones se entenderán bastante bien, pero la relación del Dragón con el Buey puede ser un poco tensa, dado que el Buey también es autoritario. De todos los signos, tal vez sea el Perro el único que es decididamente mala compañía para el Dragón. El Dragón sufrirá el despiadado escrutinio del Can, que es demasiado cínico para ceder ante su hechizo. Sobre todo, vale la pena recordar que, aunque deslumbrante, el Dragón no es profundo. Sólo cuando puede revestir sus poderes legendarios es capaz de hacer milagros. ¡Y necesita que la gente crea en él!
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